jueves, 20 de febrero de 2014

Días lluviosos

Van pasando los días , y lo que antes eran pequeñas gotas, ahora se han convertido en grandes charcos que lo inundan todo: Las calles, la arena, mi corazón… las nubes se agrupan estruendosas en el cielo, oscuras y preparadas para descargar sus lágrimas sobre la tierra, desean llorar, como yo, y quedarse sin nada en su interior; no les importa nada, sólo desean llorar y llorar, se sienten tristes, y el viento, celoso, también se impone, pues desea silbar su canción de despedida.

Sigue lloviendo, sobre mi cabeza sólo veo borrosamente un cielo gris a través de un paraguas transparente, lleno de gotas, no sé ni siquiera por qué miro al cielo, si allí no te voy a encontrar, pues en mitad de este mal tiempo, te has ido con tu compañera, espero que estéis las dos felices, saltando y ladrando, aunque tu despedida sólo ha servido para darme cuenta que, a igual que tú me importabas, yo no le importo a nadie.

Los charcos cada vez son más grandes, ya necesito botas de agua si no quiero mojarme, aunque da igual, un día de estos tiraré el paraguas y correré bajo la lluvia, lloraré con ella gritaré con sus truenos, y desde algún acantilado veré como cae incesante sobre el mar y la tierra, para después, de nuevo, acurrucarme en un rincón con una manta frente a algún fuego e intentar calentar un corazón helado, que se secará pero no volverá a latir ni a tener calor.

viernes, 31 de enero de 2014

Las despedidas

Nunca son agradables las despedidas, y aunque algunas son esperadas, nunca son deseadas. Me sorprendo al descubrir los sentimientos que despiertan los animales, y la pena que da cuando tienes que despedirte de ellos para siempre. Mi perra no es que fuera la mejor, pero era única y especial, ya no vendrá a despertarme por las mañanas, ni pedirá que la coja cada vez que me siente en el sofá, o se pondrá a olisquear la comida en la cocina… Era como un peluche pequeño, pero lleno de vitalidad, con mucho carácter, y a la vez tan cariñosa, siempre que estaba mal, ahí me miraba con sus ojitos redondos para que la cogiera.

Han sido muchos años de caricias, cada vez que coja un libro pensaré en ti, como pedías ponerte a mi lado, cuando coma recordaré como pedías, y como sin motivo me gustaba cogerte, rascarte la barriguita y la barbilla, y lo que me relajaba ver cómo dormías.

Ahora que te has ido te echo de menos, pero espero que estés donde estés, hagas lo que más te gustaba hacer: Dormir y jugar, y te estén constantemente rascando la barriguita, mi fiel amiga. Adiós.


martes, 31 de diciembre de 2013

Últimas horas del 2013...

Van pasando las últimas horas del 2013, dando paso al nuevo año, que ahora mismo es un libro en blanco que en breve comenzará a escribirse, desde el mismo instante que las campanadas comiencen a sonar. En estas horas miramos hacia atrás, revivimos capítulos buenos y malos de cada hoja escrita, y estas horas que nos parecían tan lejanas, ya están aquí. ¿Qué ha pasado en todo un año? ¿Cómo nos sentimos? Cada persona tiene sus vivencias, pero en común, lamentamos las pérdidas, rememoramos malos momentos, nos arrepentimos quizás de algunas cosas, nos sentimos orgullosos de otras, podemos sentirnos ricos sólo con sentimientos o pobres rodeados de riquezas. De repente, cae una lágrima, no de tristeza, si no de nostalgia, por algún gesto emotivo, un regalo, una mirada, una ilusión que te hizo sonreír en una esquina y brilló en tus ojos… cae otra lágrima, esta vez de tristeza, por la pérdida, los malos ratos, las decepciones, malas palabras, que hirieron tu alma y te hicieron sentir un alma perdida y errante, incapaz de llegar a la meta y conseguir el propósito…

Las ilusiones vienen y van, algunas se hacen realidad y otras se esfuman en el aire, y con ellas, las personas y cada cosa que vivimos con ellas, por ello, aunque no siempre las cosas sean como esperamos y queramos, y necesitemos que alguien o algo nos impulse a coger la pluma y escribir en el libro de la vida, le deseo a todas aquellas personas que conozco de siempre, a las que son relativamente nuevas, los que han pasado de ser compañeros a amigos, y los que siempre están en cada momento, bueno y malo, dando abrazos por cualquier cosa, ofreciendo una mano para ayudar y una sonrisa que mostrar, a todos: ¡Feliz 2014!