miércoles, 21 de noviembre de 2012

De nuevo me he atrevido a soñar...

De nuevo me he atrevido a soñar, cerré los ojos y me atreví a sentir, y como viene siendo costumbre, el despertar me arranca las ilusiones y me devuelve a la fría realidad... parece que la suerte no está de mi parte, y le gusta jugar con mi alma dentro de mi corazón, se ha quedado a vivir en mi cerebro, bombardeándolo con estúpidas frases de apoyo y ánimo, pero después, cuando algún célula tonta decide bajar la guardia y comenzar a creer en lo que dice, la tortura sin piedad, haciéndola sufrir y llorar por creerse todo lo que le había dicho, hasta que consigue hacerla cada vez más pequeña, arrancándola de su sitio y mareándola por toda mi sangre...

De nuevo me he atrevido a soñar, a creer que volvía a ver la luz y unos brazos me daban calor, pero de nuevo, he vuelto a despertar, y sólo era la manta la que me daba calor, está claro que ese es mi destino, liarme en un trozo de tela, más gordo o más fino, y pasar así el invierno, aunque si sigo así, la manta me servirá hasta en verano. Salgo a la calle para intentar no pensar, pero sólo veo abrazos por todas partes, y mis brazos helados se resienten ¿Por qué nadie me da un abrazo?

De nuevo me he atrevido a soñar, a creer que me querían, que yo volvía a querer, que podía compartir de nuevo horas de risa, ver soñar a alguien, sentir una caricia... pero no, otra vez el despertar me trae a la realidad, a ese vacío hueco que nadie desea ocupar, veo mi imagen en un lejano espejo, pero apenas me reconozco, sólo hay ojeras y lágrimas, junto con unos ojos tristes en los que juguetea esa maldita suerte, la puedo ver perfectamente en mis pupilas diciéndome "eres tonta por haberte atrevido de nuevo a soñar"


domingo, 18 de noviembre de 2012

La reina del hielo

El invierno se hace presente, con sus cortas horas de luz, su gélido aliento bailando entre las desnudas ramas de los árboles, y sus lluviosos días que acompasan el ruido del crujir de la leña con las gotas golpeando los cristales... El frío va lentamente haciéndose más fuerte a medida que pasan los días, congelando el ambiente, e incluso blanqueando el paisaje en una helada y extraña estampa. Lamentablemente, el frío llegó a mi hace mucho tiempo, cuando todavía el sol resplandecía y calentaba, mi corazón ya se encontraba helado, y ahora que ha llegado el invierno, tiene hasta varias capas de nieve sobre él, enterrándolo en una montaña de la que espero no salga jamás...

¿Será eso lo mejor? convertirme en la dama blanca, en la reina del hielo, deseando no volver a sentir, congelando todo a mi paso, e intentando congelar el pasado de tal manera, que de un simple golpe pueda romperlo y olvidarlo... ¡Ay, eso es lo malo! si congelo mis recuerdos se hacen más fuertes y dolorosos, pues el hielo también sabe cortar y hacer daño como los cuchillos. Pero de todas formas, ya no importa, pues yo misma estoy helada, da igual que me siente al lado de la chimenea liada en una manta, pues hasta mis lágrimas ya manan como pequeños diamantes incapaces de correr por mis mejillas.

¿Por qué ha querido el invierno venirse a vivir conmigo? Parece que le ha gustado mi cuerpo, puede que sea perfecta, tengo tantas grietas por dentro que seguramente se encuentre de maravilla campando a sus anchas por mi interior, incluso le sobrará sitio, y a veces se aburrirá tanto que le gusta jugar con mi cabeza, mi corazón y mi alma, torturándolos con sus afilados dedos y después huyendo y escondiéndose, dejando por todo el organismo su señal en mi sangre que corre congelada.

¿Será mi única salida? Tendré que aprender a ser así, la reina del hielo, la dama blanca, que vaga por el bosque sin rumbo ni destino, arrastrando su pasado, llorando su presente, y temiendo que su futuro sólo sea un camino de blanca nieve...


domingo, 11 de noviembre de 2012

Esperando a la nada

Esperar, no me queda otra, parece una postura débil e inútil, pero es lo único que me apetece hacer: Liarme en una manta, mirar al más allá a ratos, y llorar cuando quiera, sentir los codos sobre las piernas y tapar mi cara una y otra vez... no quiero mirar ni que me miren, no quiero salir ni ver la luz, sólo estar liada en mi pequeña burbuja, que no es muy grande ni fuerte, pero es de lo único que confío ahora mismo. 

Intento buscar la luna a través de las lágrimas, haber si ella me da algún consuelo, pero parece ocultarse entre las nubes y la tormenta, creo que llora conmigo, también se sentirá sola allí arriba, sin nadie que la coja entre sus brazos, y preferirá ocultarse, por eso manda sus lágrimas en modo de lluvia...

¿Qué puedo hacer salvo llorar? Lo he intentado todo, he luchado hasta el final, y sin saber por qué me han derrotado; mientras más lo pienso para ver dónde ha estado el error, menos consigo aclarar las cosas, y sólo quiero liarme más en mi manta, en mi burbuja, y seguir llorando...