miércoles, 3 de febrero de 2010

Toma de decisiones

Llegado a un determinado punto del camino, cuando éste se divide en dos, te encuentras justo en la mitad, sin saber hacia cuál dirigirte, sin saber, además, si ese camino es el indicado, el correcto, o el que al menos tiene un final conocido y placentero.

Las horas pasan y se transforman en días, los días en semanas, y allí, sentada sobre un frío suelo, voy mirando alternativamente cada camino, sin saber qué decidir, pues era tan remota la posibilidad que esa sucediera, que me había agarrado a una esperanza que me ha dejado caer el vacío sin nada que me sustente, y al dar contra la dura realidad, he visto esos dos caminos que ahora se abren ante mi...

Un camino, que a veces parece que se pierde, me lleva lejos, y el otro, que también se desvanece a ratos, me lleva hacia atrás, pero no veo nada ni siento nada que me diga cuál es el mejor para mi, si introducirme en la neblina de la lejanía, o coger la alternativa de regresar hacia atrás, sabiendo, eso sí, que quizás al tiempo vuelva de nuevo a ese punto de inflexión con más dudas y temores.

martes, 2 de febrero de 2010

La nada

Lo malo de la ilusión es cuando aparece la fría realidad y lo explota todo como una pompa de jabón, desvaneciendo esa traslúcida esperanza y rasgando hasta el interior, haciendo que en breves segundos, la alegría se transforme en una sensación de impotencia extrema y de debilidad absoluta, convirtiendo hasta al duro suelo en una superficie inestable, alrededor de la cual, todo parece dar vueltas, y otra vez, las manecillas del reloj parecen sonar pesadas en mi cabeza, sentenciando a cada pensamiento, castigándome por creer que la buena suerte en algún momento se pondría de mi parte...
Todo parece girar, y a la vez, estar quieto, y es que de repente, la nada ha vuelto a ocupar mi camino, y me obliga a volver a caminar a ciegas sin saber dónde está el final, oculta mis pensamientos y aviva mis temores, sólo espero que esta vez, pueda terminar de vencerla.

lunes, 25 de enero de 2010

Lluvia de ideas

Tras meses de tener la neurona amarrada y encarcelada, cumpliendo condena con los mismos libros, finalmente consigo liberarla, haciendo que ésta explote en un sin fin de ideas que ahora, poco a poco, tengo que empezar a ordenar, pues ahora que se ha despertado, parece no querer parar de pensar, y aunque la lógica muchas veces ni existe cuando algo empieza a rondar por la mente, tampoco se puede dejar correr libremente, pues el excesivo orden es malo, pero la excesiva libertad también, se debe buscar el equilibrio entre la locura productiva y la destructiva, de forma que la idea brillante pueda brillar de verdad, y no apagarse y quedarse en un lejano recuerdo.

Unos caminos han terminado, otros comienzan, y ahora quizás sea cuando de verdad pueda ver las historias que se van a cruzar en mi vida, aprendiendo de las que se cruzaron, e intentando centrar tantas ideas en un sólo propósito en el que la única ayuda que necesito es continuar manteniendo la neurona viva, fijándome desde los pequeños detalles, hasta levantar la vista y ver todo el horizonte, intentando que no se me escape ni el más mínimo detalle, pero manteniendo, eso sí, la cabeza fría y los pies en la tierra, que el hecho de tener una locura productiva no quiere decir que no continue manteniendo firme mis pensamientos.